Hacer asambleas de otra manera
Sé que hay un verano de por medio pero tengo ganas de contar nuestra experiencia con Agresta.
Al acabar sus estudios de ingeniería de montes un pequeño grupo de amigos montó una cooperativa para hacer proyectos juntos. Diez años después se han convertido en una de las mayores consultoras forestales españolas con 25 socios y oficinas en varias comunidades autónomas.
El caso es que estos chicos y chicas se reúnen todos una vez al año (lo que no es fácil porque también tienen oficinas en Canarias) para estar juntos y hacer su asamblea general.
Se trata de un momento significativo en el que se abordan temas importantes que ya han ido tratando en foros internos, en algunos de ellos sin conseguir llegar a acuerdos concretos. Y qué mejor momento que una asamblea para tratarlos. Pero llegar a consensos es toda una ciencia y ya sabemos que en una reunión asamblearia con 25 personas no es precisamente fácil.
Así que nos llamaron.
Nos pidieron que organizáramos “algo” para ayudarles a tratar un tema de difícil consenso: la ética en la empresa y, más especialmente, los criterios para valorar la conveniencia de hacer o no determinados proyectos desde un punto de vista ético.
Nos pusimos manos a la obra. Llamamos a Eva Isasi para trabajar en colaboración y preparar “algo” que les permitiera avanzar en una reunión de 4 horas.
Después de unas cuantas conversaciones por skype entre Eva, algunas personas de Agresta y un servidor fuimos puliendo un formato para conducir a 25 personas hacia puntos de consenso.
¿Cómo fue la cosa?
El 13 de mayo Eva y yo nos embarcamos hacia Valdeavellano de Tera, un pueblecito de Soria al que llegamos tras ser amablemente parados para entregarnos una multa. Dialogamos con la Guardia Civil pero no llegamos a consenso en este caso. Nos consolamos pensando que seguramente habría más suerte con Agresta.
El enfoque que le dimos fue el de encontrar puntos de consenso a través de nuevas ideas. Inicialmente trabajaron por grupos en un formato inspirado en el World cafe. En cada mesa había un huésped, que tenía como misión exponer al final del proceso los puntos en los que hay acuerdos y los puntos en los que es necesario buscar nuevas ideas. Cada 5 minutos todos menos el huésped cambiaban de mesa para construir sobre lo anterior.
Antes de empezar dimos unas cuantas instrucciones a los huéspedes para facilitar un proceso de construcción a través del diálogo. Sólo valía aportar para construir o para expresar puntos de mejora y alternativas.

Tras una puesta en común de las conclusiones presentada por cada huésped, se pasó a la fase de ideas pura y dura. Utilizamos la técnica del Brainwriting, que es un brainstorming escrito. Cada uno escribe una idea en un papel y se van rotando los papeles para ir añadiendo ideas a lo escrito por los demás.
Al final cada uno eligió la idea que más le gustó y la leyó en alto. Los puntos de consenso, los puntos donde buscar mejoras y las ideas seleccionadas son el material principal que se llevó la comisión de ética de Agresta para preparar un documento de síntesis a la espera de ser aprobado por toda la organización.
El ambiente fue muy agradable, y hubo tiempo para reflexionar, hablar, crear, compartir, reír y jugar, un coctel más favorable para el consenso que una reunión pura y dura.







