Unos días antes de acabar 2011 hemos trabajado en un proyecto de la Cámara de Comercio de Bilbao para fomentar la transferencia de conocimiento entre Pymes y Universidades y Centros Tecnológicos. A los dos últimos los llamaremos centros de conocimiento para abreviar.
A lo largo de tres jornadas hemos tenido oportunidad de conversar con responsables de Pymes y de varios de los principales centros de conocimiento de Euskadi (IK4, Universidad de Deusto, Centro de Formación Somorrostro, Corporación Tecnológica Tecnalia, UPV/EHU, la Universidad de Mondragón, la Escuela Universitaria de la Cámara de Bilbao y Maristak Durango), en las diversas actividades programadas para establecer comunicación entre ambos mundos. Nuestra labor ha sido facilitar esta conexión, y crear el ambiente para que la comunicación fluyera.
Puede parecer evidente que las Pymes tienen mucho que aprovechar del conocimiento y capacidad de investigación de las Universidades y los Centros Tecnológicos. Puede parecer evidente que Universidades y Centros Tecnológicos necesitan a su vez al denso tejido de pequeñas empresas para dar sentido a su trabajo y trasladar a la economía productiva los frutos de su trabajo. Puede parecer tan evidente que no se entienda por qué hacer unas jornadas como estas, por qué hacer foros de encuentro cuando todo debería fluir de manera natural y espontánea. Pero las evidencias engañan.
Por lo que hemos podido observar y escuchar, ambos mundos tienen mucho que aprender uno de otro. Hay mucha labor por hacer para que el conocimiento fluya. Para que ambos hablen el mismo lenguaje. Para que ambos se entiendan y la pareja investigación-economía productiva funcione como un tándem. Al menos en lo que a la Pyme se refiere. Hemos visto que hay muchos prejuicios y dudas desde la empresa hacia los centros de conocimiento, y cierta incomprensión y desconocimiento de las Pymes desde los centros de conocimiento. Tienen lógicas y modos de funcionamiento distintos, aunque ambos se necesiten, ahora más que nunca.
Porque sin duda hay mucho trabajo por hacer por la innovación y la modernización de las pequeñas empresas, que sobreviven a duras penas sumidas en sus precariedades. Precariedad de gestión y de estrategia, precariedad de innovación y reactividad, precariedad económica, precariedad de ilusión, y si se me permite, precariedad de miras. Desde los centros de conocimiento no pueden solucionar todas. Pero sí algunas de ellas.
Por otro lado los Centros Tecnológicos y, si me apuras, las Universidades, no pueden sobrevivir únicamente de fondos públicos y navegar dulcemente al margen del mercado, con la que está cayendo y lo que queda por caer. Sería una opción de futuro kamikaze. No queda otra que conectarse de verdad y crear valor juntos. Un valor de mercado cuyos frutos puedan repartirse entre ambos. Los Centros Tecnológicos y las Universdades lo saben así consta en sus estrategias. Aunque aun faltan muchas inercias y barreras por vencer para pasar de los pensamientos a los actos.
Me quedo con un comentario de uno de los empresarios allí presentes: “Para que mis clientes me compren yo voy donde mis clientes. ¿Harán lo mismo las Universidades y Centros Tecnológicos?”
Desarrollo territorial, innovación, Proyectos, Redes de cooperación