Empresas en buena vecindad
Juntar empresas vecinas y ponerlas a hablar entre ellas. Con este sencillo propósito y un gancho de oportunidades comerciales, 50 empresas de la comarca de Txorierri vinieron a la II Jornada de Aceleración Comercial y Colaboración Empresarial que organizamos junto a Behargintza de Txorierri en el Hotel Seminario de Derio
Planteamos tres retos para la jornada:
- Intercambiar al menos 25 tarjetas de visita
- Conseguir al menos dos citas comerciales con un cliente o proveedor para un día concreto
- Identificar una posible colaboración con alguna de las empresas presentes
Para alcanzar estos retos la fórmula es sencilla. Empezamos con un aperitivo, el micrófono abierto, donde las empresas que se animaron a hablar en público micrófono en mano, presentaron durante un 1 minuto su empresa, actividad y lo que buscaban y ofrecían en la jornada.
Pasamos al primer plato, un “baile n
etworking“, una actividad propuesta para propiciar encuentros fortuitos entre participantes. Cuando la música sonaba, todo el mundo caminaba por la sala mirando a la vez a las personas con las que se cruzaban y su actividad (venía indicado en sus solapas). Algunos incluso hicieron un amago de bailoteo. Cuando bajábamos el volumen les invitábamos a conversar con las personas que tenían cerca (según diferentes consignas,por ejemplo: “juntaos por parejas” “juntaos por tríos con al menos una chica” Sí, predominaba el género masculino). Esto permitió romper el hielo y facilitar encuentros y conversaciones abiertos y numerosos.
El plato fuerte se sirvió en mesas y a la carta. Las empresas se juntaron en citas individuales, cara a cara, según sus preferencias. Cada persona elegía con quien quería estar gracias a un sistema de mesas de diálogo que recuerda un poco al las sillas musicales. La mitad de los participantes esperaba sentada y la otra mitad eligía con quién sentarse, siempre que estuviera libre. Cuando acababa la conversación se quedaba en la mesa el último en llegar, y esperaba a que alguien se sentara en su mesa. Si nadie acudía tenía libertad para levantarse y buscar a una persona con quien le interesara hablar.
Como postre jugamos un poco con el espacio e hicimos una “gamberrada” final. ¿Alguien dijo que un encuentro empresarial no puede ser
divertido? Señalamos tres zonas alineadas, con tres colores, rojo, amarillo y verde. Por eso le llamamos el semáforo. Las personas se desplazaban a una zona u otra en función de los retos conseguidos. Los que habían conseguido al menos un reto, se colocaron lejos del escenario. Los que habían conseguido dos (la mayoría) se situaron entre estos y el escenario. Y quien consiguió los tres retos (sólo hubo uno que se atrevió a subir) se encaramó al escenario. E hicimos unas cuantas olas de ida y vuelta que nos sirvió para reírnos un poco y salir con una sonrisa en la boca.
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