Creatividad e innovación para artesanos rurales
¿Cómo pueden aplicarse conceptos de creatividad e innovación en el mundo rural? ¿Y si ese mundo rural se encuentra en un pequeño municipio de Ecuador a más de 2.500 m de altitud? Seamos más concretos todavía y centrémonos en el colectivo de artesanos del cantón de Montufar (tejedoras, queseros, ceramistas) ¿Cómo conseguir que los pequeños trabajos artesanos además de seguir siendo un bonito oficio permitan aumentar el bienestar de quienes lo practican cambiando algunos enfoques e introduciendo algunas novedades? Un amigo mío dice que trabaja tanto que no tiene tiempo de ganar dinero. A menudo el mejor trabajo es “dejar de trabajar” para detenerse a pensar, a explorar, a imaginar, a mirar qué hacen los demás, a buscar nuevos caminos. Y esa es precisamente nuestra misión, facilitar las cosas para que varios colectivos de artesanos de Ecuador imaginen y exploren nuevos caminos en el marco de un proyecto de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo, en el que estamos trabajando en colaboración con Tecnalia. El nombre del proyecto tal vez sea un poco rimbombante “Economías creativas aplicadas al desarrollo de los sectores artesanales de Ecuador vinculados al patrimonio cultural del Cantón de Montufar”. Aquello de “economías creativas” puede sonar a estrafalario, desorbitado, desproporcionado, pero la creatividad bien aplicada reside en la sencillez, en la búsqueda de lo que cada uno necesita en su propio contexto para dar un pasito o un gran paso hacia adelante a su manera.
Así que en noviembre ponemos rumbo a Ecuador con este propósito. A finales de septiembre han venido al País Vasco tres técnicas ecuatorianas que se ocuparan del proyecto en el terreno (pertenecen al INPC y al ayuntamiento de Montufar) , y un artesano quesero de esta localidad, con quienes hemos llevado a cabo una serie de talleres para ajustar mejor lo que podemos ofrecer a la realidad de allí. Una de las apuestas fuertes del proyecto es tratar de mejorar el trabajo artesano en colaboración, es decir, mutualizar inversiones, gastos y esfuerzos para avanzar juntos. Parte de nuestro trabajo es aportar experiencias que hayan funcionado y tendencias inspiradoras. Por eso aprovechamos la visita a Euskadi para ir a conocer de cerca Vascolac, una empresa productora de queso Idiazabal creadora junto con otros 5 socios de Basque Cheese Sales , una de las experiencias más interesantes en materia de colaboración que se está dando en el mundo del queso, en concreto entre productores medianos y pequeños de Idiazabal. Nos recib
ió Javier Olmos, subdirector de Vascolac, quién nos explicó lo que nos atrajo hasta allí, Basque Cheese, la audaz iniciativa de crear junto a tus competidores una empresa en común para exportar. La idea es simple: compitamos en el mercado interior, cada uno con sus quesos, unámonos para salir al exterior. Para ello han creado una marca propia, Kata, un queso Idiazabal que sólo se vende en extranjero, y que elaboran todos los socios siguiendo un procedimiento común. Esta idea contada por una persona que vive la experiencia en primera persona sirvió para animar exportar esta misma idea a un radiante Don Marco, el artesano quesero ecuatoriano que pretende asociarse con otros productores de Montufar para mejorar entre todos sin perder su identidad. Don Marco es un emprendedor en toda regla, así que esta idea y la posterior visita de las instalaciones le llenaron de entusiasmo para hacer algo a la vuelta. La verdad es que Vascolac es una de esas empresas que da gusto verlas. Espaciosa, ordenada, limpia, como si estuviera diseñada para ser visitada.
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